Todos llevamos un naturalista dentro. A quien no le gustan los pájaros es probable que le interesen los dinosaurios o, al menos, le agrade un gato, un hámster o un perro. Sentimos curiosidad innata por los cactus, las orquídeas, los hongos, las medusas y los volcanes. Nos intriga el titileo de las luciérnagas, la metamorfosis de las ranas, el vuelo nocturno de los murciélagos. ...
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