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Desperta Ferro. Número especial - XXXVII: Los celtas. Enemigos de Roma (I)

Desperta Ferro. Número especial - XXXVII: Los celtas. Enemigos de Roma (I).

Autor/es

  • EAN: 2000092800913
  • ISBN: X-00280091
  • Editorial: Desperta Ferro Ediciones
  • Colección: Revista Desperta Ferro. Especiales
  • Encuadernación: Rústica
  • Medidas: 21 X 30 cm.
  • Páginas: 82

8,50 €

Disponible en 4-10 días

El primer volumen de nuestra nueva serie de 'Desperta Ferro Especiales' está dedicado a los celtas, enemigos de Roma. Una serie centrada en los adversarios que hubo de enfrentar a lo largo de su milenaria historia. Dedicamos la primera entrega las gentes que griegos y romanos denominaron 'Keltoi', 'Galatai', 'Galli' o 'Celtae': celtas. Estas comunidades habitaron entre los siglos V y I a. C. buena parte de la Europa continental, y, desde el primer saqueo de Roma en 390/387 a. C. --y más con el sacrílego ataque contra Delfos en 279 a. C.-- se convertirían en pesadilla recurrente, titanes que desde Hiperbórea constituían una perenne amenaza. La historiografía ha empleado el gentilicio 'celtas' para englobar a todo este conglomerado de gentes, con la problemática ecuación entre las noticias de las fuentes clásicas, la cultura arqueológica de La Tène y las lenguas celtas. En cualquier caso, la guerra sí fue un patrón común a todas ellas, compartiendo una panoplia y unas costumbres bélicas que los convirtieron en temible némesis para Roma. Fuese como migrantes, comerciantes, saqueadores, invasores o mercenarios --categorías frecuentemente entremezcladas entre sí--, los pueblos celtas marcaron indefectiblemente el desarrollo histórico del Mediterráneo, pocas de cuyas orillas no conocieron sus pisadas. En calidad de enemigos o aliados de Roma, los ejércitos celtas cambiaron y se adaptaron a los nuevos escenarios y retos a los que se enfrentaron, haciendo gala de una avanzada organización militar, de elaboradas tácticas y de una panoplia --hija predilecta de los mejores metalúrgicos de la Europa del momento-- que, paralelamente, moldearon, poco a poco, las armas y la forma de hacer la guerra de sus enemigos. Luchadores hábiles y corajudos, tácticos ingeniosos y guerreros orgullosos, los celtas acabarían por encajar la derrota a manos de Roma transformándose en parte fundamental de sus fuerzas y alterando para siempre el desarrollo de la panoplia romana, cargada de características que hundían sus raíces en la cultura de La Tène.

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