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En "Oriente. Volumen I", el autor inicia con esta nota sus diarios escritos durante largos años en Japón, China y también otros países, como Egipto, Filipinas, México y Puerto Rico. En este segundo volumen es la continuación del diario de su vida. Y no un diario cargado de erudición orientalista, en el que el diarista se pone a describir con detalle monumentos, rituales y otras cosas por el estilo. Lo importante es que estas páginas reflejan el día a día de la vida: de la vida cotidiana de un viajero, profesor y escritor. Relatos que no se escribieron pensando en publicarlos. No movían al diarista ambiciones literarias. Quizás, ahí mismo resida, como el propio autor indica, «su peculiaridad literaria».