Que cante el pájaro o los vecinos griten, o que un taladro perfore las paredes como si se anunciara el final de los tiempos, no será suficiente razón para que el párpado se despegue o que un sueño profundo se interrumpa cuando uno tiene el alma secuestrada, y no hay golpe de luz que la rescate. «Buenas noches, madrugada»
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