Peter está siempre preparado para pronunciar una de sus arengas sobre la memez infinita de su hija Tammy. Y es que, como todo padre perplejo ante su prole, está convencido de que su críade trece años sólo tiene cabeza para que su cuello no termine en punta. Ella, por su parte, arregla todos los entuertos con la frase de... <¡Ya no soy tu niña!>. ...
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