El cartucho de tinta se vacía, y tengo que rellenarlo con mi propia sangre. No puedo evitar mancharme. Me ducho, y por más que froto no consigo borrarme la suciedad del alma. ¿Quién decidió llamarla alcachofa y no nube? Pienso y escribo compulsivamente, pero soy zurda, y se corren la tinta y la sangre y me mancho. La ducha no puede salvarme. Es la ...
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