Durante un milenio, Bizancio fue Roma en Oriente. Desde Constantinopla, la Reina de las Ciudades, urbe de cúpulas inmensas y murallas imponentes, el Imperio bizantino mantuvo viva la idea imperial cuando Occidente se fragmentaba. En Bizancio confluyeron el legado clásico, la cultura cristiana y una sofisticación política que permitieron al imperio resistir invasiones, crisis internas y profundas transformaciones, y convertirse en una de las ...
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