Montaña sin más señas, sin apellido, patria de polvo detenida. No trae consigo una nueva ley ni pretende abolir la antigua: si tiene un sermón, es un sermón mudo; si tiene una prédica, es una prédica sin testigos. Podríamos escucharla, quizás, si contáramos con siglos, si oyéramos con paciencia insoportable, quietos con la quietud de las casas vacías. Entonces, tal vez, escucharíamos algo así ...
16,00 €